Manual de Sexo Lésbico para Heterosexuales

Disclaimer: Obviamente, todos mis posts están basados en mi experiencia directa. ¿Significa esto que las lesbianas son mejores en la cama? Depende de cada una. Como todo en esta vida. 

¿Y por qué demonios debería interesarte a tí, hombre/mujer hetero, lo que hacen las lesbianas en la cama?

Si te estás haciendo esa pregunta, esta entrada es para ti. Porque, quieras creértelo o no, hay cosas que el sexo lésbico hace mucho, pero que mucho mejor que el sexo hetero. Yo he participado de ambos, y como creo que hay cosas que son fundamentalmente aplicables al sexo entre hombres y mujeres, he escrito este pequeño manual para que lo leáis… y lo apliquéis.


1.- Sexo ≠ Penetración

Sí, lo se, estoy segura de que practicas preliminares con tu pareja – y si no, por favor, hazlo. Sí, lo se, el sexo duro, sin preliminares, contra la pared de la entrada de casa es estupendo. Pero eso no significa que si no ha habido penetración, no haya habido sexo. Ni que deba de ser el objetivo final de todo polvo.

Una pregunta que siempre me ha hecho mucha gracia es la de “Pero… ¿las lesbianas follan?” No hombre, no. Hacen manitas… Claro que follan. Y claro que tienen sexo duro. Y blando, y de todos los colores del arcoiris. Y no tiene por qué haber dildos ni formas fálicas de por medio. Se que esto es duro de entender, sobre todo para la parte masculina de la audiencia, pero el sexo no gira alrededor de un pene. Gira alrededor del placer. Y punto.

¿Qué podemos aprender de esta primera afirmación? Que una sesión de besos y orgasmos (masculinos y femeninos) es igual de placentera que un polvo salvaje.

2.- El sexo no termina con un orgasmo

El fin último de tener sexo no debería ser tener un orgasmo. Debería ser conseguir la satisfacción plena de las personas implicadas en dicho acto. Lo cual significa que no tenemos por qué parar cuando una de las dos personas ha “terminado”. Este término me hace muchísima gracia: ¿terminado de qué? Si eres un hombre, supongo que identificas esto con la eyaculación. Y si eres una mujer, con un solo orgasmo.

Pues bien, heterosexuales del mundo: no os conforméis. Deberíais follar - entendido este término como algo más que la penetración, por si no había quedado claro -  hasta que sea aburrido. Hasta que ya no os apetezca más. Esto no significa que tengáis que estar durante horas en la cama: no apetece siempre tener polvos eternos. Pero sí que deberíais buscar el placer más allá del orgasmo. Lo cual me lleva al siguiente punto:

3.- Los orgasmos, no “el” orgasmo

Los seres humanos tenemos la capacidad de tener orgasmos múltiples. Si, chicos, vosotros también podéis. Os lo juro por Dior. La eyaculación y el orgasmo NO son lo mismo. Prometo una futura entrada al respecto, pero por ahora podéis buscar información en Google. En el caso de las mujeres, que es el que más conozco, los orgasmos múltiples se presentan de muy diferentes maneras: varios a la vez, uno después de otro, varios después de uno… No hay una norma.

Tampoco hay una norma sobre como conseguirlos, pero es mucho más fácil si estamos bien estimuladas – hablando en plata, cachondas. Y ahora que hemos levantado la venda de los ojos sobre la penetración y los orgasmos, os contaré algo más.

4.- El sexo no sólo se practica en la cama

Con esto no quiero decir que pasemos a la encimera de la cocina (aunque siempre está bien un cambio de aires). Me refiero a que el sexo se practica incluso hablando. Siempre me ha fascinado lo diferente que es estar con una chica que con un chico. Incluso antes de llegar a la cama, entre nosotras ya estamos hablando, excitando, acariciando puntos que no son erógenos, pero que conseguimos que lo sean.

Para mí es evidente que la antelación es uno de los grandes placeres del sexo: por eso el sexting o las fotos de nuestra pareja en lencería nos excitan tanto. Es la fantasía que sabemos que va a cumplirse. Así que la próxima vez que estéis en un restaurante, susurrad, tocaos las muñecas… O metedle la ropa interior en el bolsillo del pantalón.


En definitiva y como resumen general podríamos decir que lo que más podemos aprender de las lesbianas todas las parejas heterosexuales es que no hace falta que haya un pene para divertirse. Lo se, esto suena extraño. “¿Acaso no me merezco estar satisfecho?” diréis algunos. Claro que lo merecéis, como lo merecen vuestras parejas. Y precisamente por eso, si aplicáis algunos principios del sexo lésbico, descubriréis nuevas maneras de disfrutaros… y de satisfaceros.

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